Hospitales católicos en Australia desafiarán la ley de eutanasia

El hospital más grande de Australia, St Vincent’s Health, anunció a través de su director, Toby Hall, que la institución no realizará ningún procedimiento de eutanasia o suicidio asistido si llegara a ser legalizado en el estado australiano de Nueva Gales del Sur. La posición es la misma anunciada en su momento para el estado de Victoria, donde también se debate la aprobación legal del procedimiento.

“Nuestra posición, si la ley de los miembros privados pasara en el Parlamento, es la misma que en Victoria: No proveeremos ningún servicio o apoyo al suicidio asistido”, manifestó Hall. “Ya hemos enviado carta a todos los miembros del Parlamento de Nueva Gales del Sur pidiéndoles no apoyar la legislación”. Sin importar el resultado final de las iniciativas legales, los hospitales se acogerán a la facultad legal de elegir si ofrecen o no los procedimientos y no los llevarán a cabo.

Por su parte, Mark Green, Director Nacional de “Mission at Calvary Care”, organización de inspiración católica que opera 15 hospitales y residencias para la tercera edad, indicó que el suicidio asistido no hará parte de la asistencia que se presta en ninguna de las sedes ni tampoco en los hogares de los pacientes. “Calvary no va a cambiar la forma en que actualmente presta cuidados paliativos o del final de la vida; vamos a continuar optimizando la calidad de vida y el apoyo a las personas y sus familias”. En caso de recibir una solicitud de este tipo por parte de un paciente, el director indicó que “se explorarían las razones para una petición como esa, pero no asistiríamos en forma alguna”.

La propuesta de legalización de la eutanasia fue denunciada como “una ley fallida y peligrosa” por parte de Suzanne Greenwood, jefa ejecutiva de “Catholic Health Australia”. La experta pidió a los legisladores “considerar profundamente el impacto que esta ley tendrá sobre las personas vulnerables y la comunidad” y lamentó que no se tengan en cuenta las preocupaciones éticas y sobre seguridad planteadas por muchos médicos y especialistas en cuidados paliativos. “¿No deberíamos, como sociedad, estar dedicando mayores recursos a mejorar la capacidad de una persona en el período de su vida que conduce a la muerte, en lugar de aceptar el deseo suicida como si fuera el producto de una mente libre de enfermedades mentales?”

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