Pascuas con las Monjas Benedictinas Huevos artesanales con diseños nuevos y variados

La creatividad de las monjas benedictinas de la Abadía de Santa Escolásticas no se agota y todos los años, en vísperas de la Semana Santa, sorprenden con nuevas ideas para sus delicias de Pascua. A los tradicionales huevos artesanales de variados tipos y tamaños, rellenos y decorados a mano; agregan casitas de galletitas o de chocolate, gran variedad de animalitos conejitos de chocolate y galletita, cups cake y otras exquisiteces para chicos y grandes.

fotoabadia1También la oferta de roscas de Pascua rellenas es amplia: con crema pastelera, dulce de leche o mazapán y otras variables. A esto se agregan sus tradicionales artesanías de chocolate y mazapán, que deslumbran por el ingenio de su elaboración. También alfajores de toda clase, colaciones, galletitas, tortas galesas, inglesas, de frutos secos, stolen, mazapanes, budines y bombones de chocolate belga con rellenos exclusivos.

Ora et labora -el trabajo y la oración- son los pilares de la vida monástica de las monjas benedictinas y ellas se entregan con esmero y dedicación no sólo a cultivar la Liturgia como signo eminente de su vida de alabanza y oración a Dios, sino también al trabajo en sus formas más variadas.

Desde hace unos años han agregado a sus acostumbrados trabajos de arte, imprenta, encuadernación y ornamentos litúrgicos, una nueva actividad: la de la repostería artesanal que, iniciada modestamente, ha alcanzado, en la actualidad una bien merecida fama.

Abadía de Santa Escolástica

Martín Rodríguez 547 – Victoria.

Local Pasaje Libertad

Libertad 1240 PB. local 19. CABA Tel.

Historia

La tradición de regalar huevos de chocolate para la Pascua se remonta a la Edad Media y tuvo su origen en los países de Europa Central, extendiéndose rápidamente al resto de Europa, Estados Unidos y América. Se cree que es una costumbre asociada a la fertilidad, razón por la cual se practica en vísperas de la primavera, que coincide con la Pascua en el hemisferio norte. Es habitual que, para esa época, las familias con hijas casaderas regalen huevos de gallina a los conventos e instituciones religiosas como una especie de ofrenda por la fertilidad de las mujeres.
Todos estos productos se encontrarán en su rincón de la Abadía, en Victoria, o en su local del Pasaje Libertad, en Recoleta. Una experiencia religiosa en la que se contagian la paz y la alegría de ayudar a quienes ayudan.

Danilo Raticelli

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